martes, 23 de abril de 2013

LOS BENEFICIOS DE LA LECTURA



Con motivo de la celebración por el Día del Libro, la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha publicado una lista de beneficios que implica para nuestro cerebro el hábito de la lectura.

CONEXIONES NEURONALES

Según Guillermo García Ribas, Coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), “la lectura es una de las actividades más beneficiosas para la salud, pues se ha demostrado que estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales”.
Mientras leemos:
-         Obligamos a nuestro cerebro a pensar.
- A ordenar ideas.
- A interrelacionar conceptos.
- A ejercitar la memoria y a imaginar.
- Mejoramos nuestra capacidad intelectual.

RESERVA COGNITIVA

Estudios han relacionado el nivel de lectura y escritura con un aumento de la reserva cognitiva.
“Se ha comprobado que cuanto mayor reserva cognitiva posee un individuo, mayor capacidad tiene su cerebro para compensar el daño cerebral generado por ciertas patologías”, indica García.
Debido al envejecimiento progresivo de la población, en los próximos años, el número de afectados por demencia, principalmente alzheimer, crecerá exponencialmente.
"Leer retarda y previene la pérdida de la memoria, por lo que permitiría retrasar la aparición de estas enfermedades y reducir el número de casos”, concluye el experto.
ANTIESTRÉS

Leer, sobre todo relatos de ficción, puede ayudar a reducir el nivel de estrés, que es origen o factor de empeoramiento de muchas dolencias neurológicas como cefaleas, epilepsias o trastornos del sueño. Además, leer un poco antes de irnos a dormir, puede ayudar a desarrollar buenas rutinas de higiene de sueño.



miércoles, 19 de diciembre de 2012

INVITACIÓN AL RIDÍCULO. Mircea Eliade



INVITACIÓN AL RIDÍCULO. Mircea Eliade



Pienso que el ridículo es el elemento dinámico, creador e innovador de toda conciencia que se quiera viva y que experimente lo vivo. No conozco ninguna transfiguración de la humanidad, ningún salto audaz en la comprensión ni ningún descubrimiento pasional fecundo que no haya parecido ridículo a sus contemporáneos. Pero eso no es prueba suficiente, pues todo lo que supera el presente y el límite de la comprensión parece ridículo. Hay otro aspecto del ridículo y ése es el que me interesa, la disponibilidad, la vida eterna, la fecundidad eterna de un acto, de un pensamiento o de una actitud ridícula, El ridículo nos enseña siempre, cada uno lo puede asimilar e interpretar a su manera, se es libre de sacar de él lo que se quiera y de hacer con él todo lo que uno desee. No sucede lo mismo con lo que es racional, justificado, verificado, reconocido. Se trata aquí de verdades o actitudes que no conciernen a la vida presta a aparecer. Convierten al mundo en una plataforma estable, Nadie las discute, nadie duda de su veracidad. Pero están muertas. Su victoria es su lápida. Son adecuadas para las familias, las instituciones y la pedagogía.

Uno puede leer un buen libro, uno de esos libros perfectamente escritos, perfectamente construidos, destacados por la crítica, aprobados por el público, coronados de premios. Un buen libro, es decir, un libro muerto. Es tan bueno que en nada conmueve nuestro marasmo ni nuestra mediocridad; por el contrario, se integra perfectamente a nuestros cortos ideales, en nuestros pequeños dramas, en nuestros vicios mezquinos, en nuestras pobres nostalgias. Eso es todo. En diez o en cien años ya nadie lo leerá.

Todo lo que no es ridículo, es caduco. Si tuviera que definir lo efímero, diría que es todo lo que es perfecto, toda idea bien expresada y bien delimitada, todo lo que se muestra racional y comprobado. A menudo la mediocridad tiene como atributos "perfecto" y "definitivo".

Los tomos de filosofía de un profesor francés de provincias están mucho mejor escritos, son mucho más racionales y serios que cualquier panfleto del siglo XIX que fecundó decenas de ideas y fue comentado en decenas de libros. Evitar el ridículo significa rechazar la única posibilidad de inmortalidad. El único contacto directo con la eternidad. Un libro que no sea ridículo, o una idea unánimemente aplaudida de entrada, ha renunciado, por el hecho mismo de su éxito, a toda potencialidad, a toda posibilidad de ser retomado y continuado.

Creo que una buena definición del ridículo sería ésta: lo que puede ser retomado y profundizado por otro. No me refiero al ridículo maquinal, como el del hombre vulgar con una chistera o la niña haciéndose pasar por mujer fatal. Ése es un ridículo superficial, un ridículo social creado por automatismos e inhibiciones, sin fecundidad espiritual, como todo acto reflejo.

Pero pensemos en el ridículo de Jesús, que afirmaba ser hijo de Dios con absoluta contundencia; en el ridículo de un don Quijote, agonizante porque la gente (gente con los pies en la tierra, gente razonable, gente con temor al ridículo, gente muerta) no estaba dispuesta a tomar a una Maritornes por SU Dulcinea; o en el ridículo de Gandhi, quien, a la diplomacia y la artillería británicas, opone la no-violencia, la vida interior y la fuerza de la contemplación. Imaginemos todas las fuentes de vida, todas las simientes y toda la savia que la gente ha encontrado y seguirá encontrando -cuando el rastro de los creadores "perfectos" haya desaparecido desde millares de años antes- en la vida y pensamiento de estos hombres absolutamente ridículos.

Todo acto que no sea ridículo, en mayor o menor medida, es un acto muerto. Esto se verifica en la más cotidiana y banal vida social. Cuando uno toma el té en un salón y vuelve a colocar tranquilamente la taza en su sitio, realiza un acto perfecto, un acto muerto, pues no hay consecuencias ni en su conciencia ni en la de los demás. Pero ¡deja caer la taza al suelo derramando el té en la falda de una señorita que habla francés y pídele excusas tartamudeando mientras tratas de borrar la metedura de pata secando el parquet con el pañuelo de batista! Por un instante eres ridículo, pura y simplemente ridículo. De pronto, el acto se llena de innumerables virtualidades. Lo estás pasando mal y en ese instante de turbación y de pánico comprendes que tu vida es inútil, que la de los demás está vacía, que eres un mono grotesco bien vestido y perfectamente arreglado en un salón a donde se va a perder el tiempo, adonde se va empujado por el miedo a la soledad, por atracción hacia las vacuidades. Toda una filosofía a partir de una taza de té rota por descuido. ¡Y eso no es nada!, porque sólo has sido ridículo en una mínima proporción. Ve a decirles a la cara lo que piensas de su té, que en el fondo es lo que piensa todo ser dotado de razón, diles francamente que están perdiendo el tiempo, que se están engañando, que llevan una vida artificial, fáctica, inútil. Diles todo eso y dilo con pasión. Entonces serás realmente ridículo, entonces la gente se burlará de ti, entonces comprenderás que no puedes vivir tu vida sin ser ridículo.

Porque el ridículo se resume en esto: vivir tu vida, desnuda, inmediata, rechazando las supersticiones, las convenciones y los dogmas. Cuanto más personales somos, más nos identificamos con nuestras intenciones, más coinciden nuestros actos con nuestras ideas, y más ridículos somos.

El ridículo es una fórmula lanzada por los hombres contra la sinceridad. No existe acto humano sincero que no sea ridículo. Lo que el amor tiene de realmente exaltante consiste en haber logrado suprimir el ridículo entre dos seres, suprimir la censura aplicada de un modo maquinal a su sinceridad. El amor sólo es ridículo para una tercera persona. Las otras grandes sinceridades lo son también para una segunda persona.

Así pues, resulta que los libros, los autores que un día fueron ridículos en razón de su sinceridad despojada y total, poseen virtualidades infinitas que pueden ser retomadas y profundizadas por cualquiera de nosotros.

Con los libros ridículos sucede algo extraño: no afectan del mismo modo que un hecho social ridículo, porque los leemos en la soledad, cuyos valores no son los mismos que los de la colectividad. Somos más sinceros cuando estamos solos, puesto que no echamos el cerrojo a nuestra sensibilidad ni a nuestra inteligencia en aras del buen sentido y de la lógica. ¿Por qué una paradoja oída en público irrita y, en cambio, fascina leída en soledad? ¿Por qué lloramos de emoción al leer una confesión, mientras que nos crispamos molestos si la oímos en público? Quizás porque entonces haga su aparición el ridículo, esa cesura a la sinceridad, censura creada por la sociedad para frenar el individualismo en sus excesos.

Miro a mí alrededor y, con toda franqueza, sólo los hombres y autores ridículos son capaces de enseñarme algo. Sólo ellos son sinceros, sólo ellos se desnudan sin reticencias ante mis ojos. Sólo ellos están vivos. Llegará un día en que morirán a su vez y en que también serán distribuidos racionalmente en sistemas, en que serán aceptados y colmados de honores. No quiero evocar casos demasiados ilustres. Mencionaré únicamente a aquel hombre de un ridículo absoluto que es el único autor que no me atrevería a leer en público. Me refiero a Sören Kierkegaard, a quien hoy en día se consagran volúmenes de crítica, al que se traduce, comenta, comprende, y al que se mata. En un cierto sentido está muerto, y, sin embargo, ¿cuántas fuentes de
vida y de pensamiento no se encuentran todavía hoy en el loco de Copenhague? Porque en cualquier momento puede ser retomado y continuado.

Sólo el ridículo merece ser imitado. Pues sólo imitando el ridículo imitamos la vida; entraña en efecto, la absoluta y completa sinceridad de la vida, y no las ideas fijas y convenciones que son las caras de la muerte. Y en cuanto a la muerte, bien sabe Dios que ya bastante la encontramos en todos nosotros.

De : Oceanografía. 
 Eliade, Mircea. El vuelo mágico.-- Siruela,1995
edición y traducción de Victoria Cirlot y Amador Vega


Read more: http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2007/04/invitacin-al-ridculo-mircea-eliade.html#ixzz2FUgTdzst

jueves, 18 de octubre de 2012

JAIME SABINES





¿QUÉ PUTAS PUEDO HACER CON MI RODILLA,
con mi pierna tan larga y tan flaca,
con mis brazos, con mi lengua,
con mis flacos ojos?
¿Qué puedo hacer en este remolino
de imbéciles de buena voluntad?
¿Qué puedo con inteligentes podridos
y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesia?
¿Qué puedo entre los poetas uniformados
por la academia o por el comunismo?
¿Qué, entre vendedores o políticos
o pastores de almas?
¿Qué putas puedo hacer, Tarumba,
si no soy santo, ni héroe, ni bandido,
ni adorador del arte,
ni boticario,
ni rebelde?
¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo
y no tengo ganas sino de mirar y mirar?

Jaime Sabines

SABINES, Jaime. Antología poética / Jaime Sabines ; prólogo
y compilación, Guadalupe Flores liera. – México : Fondo de
Cultura Económica, 1994 (Colección Tierra Firme)


También puedes escuchar el poema leído por el Solar del Bruto

Más información en el blog de Poemalogía

jueves, 11 de octubre de 2012

OSCAR HAHN. EL DOLIENTE.





El doliente.

Pasarán estos días como pasan
todos los días malos de la vida
Amainarán los vientos que te arrasan
Se estancará la sangre de tu herida

El alma errante volverá a su nido
Lo que ayer se perdió será encontrado
El sol será sin mancha concebido
y saldrá nuevamente en tu costado

Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido
anegado sin brújula y perdido
llegar a puerto con las velas rotas?

Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes?
El mismo viento que rompió tus naves
es el que hace volar a las gaviotas

Oscar Hahn

HAHN, Oscar. Apariciones profanas / Oscar Hahn. --
Madrid : Hiperión, 2002 (Poesía Hiperión ; 430)


Puedes escuchar el poema leído por Solar del Bruto

Más información sobre el poeta Oscar Hahn. Una documenta de letras.s5.com muy interesante.

Reseña de soychile.cl

Adjuntamos la entrevista editada por la revista El Fracaso

Óscar Hahn gana el Premio Nacional de Literatura de 2012, según se ha dado ha conocer hoy. El jurado del Premio lo componen el Ministro de Educación, Harald Beyer, el Rector de la U. de Chile, Víctor Pérez, el último premio, la escritora Isabel Allende, Jaime Espinoza, Rector de la UMCE (por el Consejo de Rectores), y Maximiano Fernandez, de la Academia Chilena de la Lengua.
En momentos en preparaba la publicación de su nuevo libro “La primera oscuridad”, Hahn también ha sido galardonado con el premio iberoamericano de poesía Pablo Neruda, que se entrega desde 2006. El anuncio fue hecho en una conferencia de prensa en la casa capitalina del nobel, “La Chascona”, sede de la fundación homónima. El jurado estaba compuesto por el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, y los escritores Floridor Pérez (Chile), Andrés Morales (Chile), Juan Manuel Roca (Colombia), Justo Jorge Padrón (España) y Antonio Cisneros (Perú), ganador en 2010.
“Es un gran honor recibir este galardón. Principalmente, por dos razones: porque lleva el nombre de Pablo Neruda, con quien tuve una relación muy especial; y segundo, porque quienes integran el jurado es un grupo de cinco distinguidos poetas de países que representan distintos sectores de la cultura hispana”, dijo Hahn al conocer la noticia.
En el segundo número de revista El Fracaso (noviembre 2008), tuvimos oportunidad de entrevistarlo en una visita que realizó a la PUCV. Acá la reproducción:

“La nostalgia del amor y de la muerte”

El poeta radicado en Iowa, EEUU., comparte con El Fracaso unos minutos de su apretada agenda para hablar de su vida como inmigrante, sobre las recurrentes temáticas de sus libros, su relación con el fracaso y mucho más.
Por Sergio Sepúlveda.
La poesía es quizás de las últimas utopías que nos van quedando. Cada vez más entre el tumulto moderno, racionalizando todo y evitando los caminos más largos, dejándose estar en una rutina que nos carcome a diario, que nos quita los sueños de junventud de a poco, que nos ahoga en la desazón de un mundo invadido por fantasías inventadas por la publicidad, por la capacidad que tiene de hacernos querer ser como aquellos anuncios.
Óscar Hahn posiblemente no necesite presentación alguna. Sus biografías o las conratapas de sus libros ya dicen bastante de él y no es menester aquí repetir las mismas frases con otras palabras. Hahn despliega toda su genialidad en sus hojas y el hecho de la creación misma de su poesía habla mucho más de él que cualquier episodio gracioso o interesante de su vida.
Hahn es de esos escritores que cada cierto tiempo cobran diferentes tipos de importancia, que por el exclusivo momento de intimidad que uno tiene con un libro y su autor hace único re-leer a ciertos escritores. A continuación una charla con uno de los más creativos poetas que ha dado esta tierra:
¿Cómo ha enfrentado la vida como artista en otro país? ¿Se ha sentido una especie de inmigrante?
Siempre es difícil cuando se ha vivido muchos años en un país con su gente y su idioma y e la noche a la mañana por razones políticas tener que salir y verse inmerso en otra cultura y en otra manera de vivir el mundo. En ese sentido creo que en algunos aspectos nunca me adapté. En otros sí. Pero igual es un trabajo muy agotador y laborioso.
En ese sentido, el idioma español se ha vuelto en sí como una fuente de recuerdos de Chile…
Exactamente, porque el idioma no es sólo un instrumento de comunicación entre las personas, sino también carga una serie de vivencias que ha tenido una comunidad y su pueblo. Y esas connotaciones que las palabras tienen, uno las lleva consigo permanentemente y es como estar viviendo un pasado.
Dos temáticas recurrentes en sus libros son el amor y la muerte, eso aparece desde las tapas de los libros hasta en sus biografías más extensas… ¿qué muere de Hahn en cada libro? ¿Existe una especie de renacer? ¿Se replantean conceptos luego de cada obra?
Yo diría que no muere nada. Es algo más cercano a la metamorfosis. Lo que hay es una transformación, hay una unidad que el sujeto mantiene, pero al mismo tiempo hay algo que en él va cambiando y tiene que ver con cómo es la vida, todas aquellas transformaciones que uno va sufriendo con el tiempo, ya sea sicológica, física o relacional. Todo aquel paquete se va renovando creo yo.
Al leer sus libros como “Arte de morir”, uno puede darse cuenta de la dificultad de enfrentarse a la soledad, al igual que poemas como “Televidente”. Nuestra revista se llama El Fracaso, ¿Cómo se enfrenta usted ante el fracaso?
Sí, me llamó bastante la atención el nombre. Y depende de lo que entienda por fracaso. Generalmente uno acepta que los demás determinen lo que es un fracaso y eso no hay que aceptarlo nunca. Hay cosas que pueden ser consideradas fracasos y para uno pueden ser sólo errores o quizás se llega al límite y no se puede dar más. Así que el tema del fracaso en realidad es bastante relativo.
En sus poemas se mezcla la erudición con temas cotidianos ¿Cómo funciona aquello?
Es una pluralidad. Porque calzan ambos elementos en los poemas. Es algo muy natural para mí…
Al leerlo pienso que está bastante informado con lo que pasa…
Tienes razón. Soy un ávido lector de noticias. Me gusta estar al tanto. Sobre todo mis últimos poemas tienen que ver con eso. Por ejemplo, con la guerra de Irak…
¿Qué opinión le merece eso de matarse ya sea por petróleo o por tierras?
Creo que es una aberración que es aceptada por la Humanidad como si fuese algo natural. Y eso ha estado siempre presente en mi poesía, es una de mis preocupaciones.
¿Qué diferencia al Óscar Hahn bohemio que se juntaba con sus amigos a beber del hombre maduro?
(Risas) Creo que no he perdido al Óscar Hahn joven. Eso se demuestra en mi relación con mis alumnos en Iowa. Hablamos básicamente el mismo lenguaje. Los problemas los he tenido con los colegas no con los alumnos, jajajaja.

jueves, 4 de octubre de 2012

Alberto Szpunberg




Alberto Szpunberg nació en 1940 en Buenos Aires, Argentina. Licenciado en Letras en 1973 se desempeñó como director de la carrera de Lenguas y Literaturas Clásicas y profesor de Literatura argentina y Medios de comunicación y literatura en la Universidad de Buenos Aires. Como periodista fue redactor del diario La Opinión de Buenos Aires del cual fue director del suplemento cultural de 1975 a 1976, año del golpe de estado en la Argentina que le obliga en 1977 a exiliarse en Barcelona.
Desde 2001 ha sido profesor de Literatura y Política en la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo.
Participó en varias antologías de su país y del extranjero: Los Nuevos (1968) y Poesía social del siglo XX (Centro Editor de América Latina, 1971). Ganó en Francia el Premio Internacional de Poesía Antonio Machado 1993/94 por Luces que a lo lejos. 

  • Poemas de la mano mayor (1962)
  • Juego limpio (1963)
  • El che amor (1966), Mención en el Premio Casa de las Américas, 1965
  • El paso atrás
  • Su fuego en la tibieza (1983), premio Alcalá de Henares de poesía, 1983.
  • Apuntes (1986)
  • Luces que a lo lejos (1993), Premio Internacional de Poesía Antonio Machado 1993/94.
  • La encendida calma (2002)
  • Notas al pie de nada ni de nadie (2007)
  • El libro de Judith (2008)
  • Antologado en: Nueva poesía Argentina por Leopoldo Castilla en Hiperión. 1987 nº 116

Un enlace a un poema leído por Alberto Szpunberg
Un enlace a otro poema de Szpunberg leído por Solar del Bruto


lunes, 1 de octubre de 2012

Octavio Paz. Lectura como pasión creativa.

Octavio Paz

Tres citas recogidas por Jorge Rodríguez Padron en su claro estudio (de 1975) sobre Octavio Paz editado por Jucar en 1990 (2ª ed.) que hoy mantienen una actualidad demoledora, en el sentido de manifestarse en el mismo estadio, inamovible, de las cosas. 
Me gustaría ver en la poesía el progreso que se da en otras manifestaciones artísticas. Esto es difícil, ¿será que la poesía no es un arte, no manifiesta progreso, no se engancha en el raíl de la mercadotécnia?¿Se salvará de la quema?¿Dónde están los lectores/poetas?... Hay que trabajar, como diría el mismo Paz  ... poeta, haz que se traguen todas sus palabras...

Las tres citas:

Una de las funciones cardinales de la poesía es mostrarnos el otro lado de las cosas, lo maravilloso cotidiano: no la irrealidad, sino la prodigiosa realidad del mundo. Pero la religión y sus burocracias de sacerdotes y teólogos se apoderan de todas esas visiones, transforman las imaginaciones en creencias y las creencias en sistemas...

Octavio Paz. De Los hijos del limo

La poesía y la historia se complementan, a condición de que el poeta sepa guardar las distancias. El poder, aún si es un poder revolucionario y generoso, por ley natural tiende siempre a neutralizar y anular no sólo las heterodoxias, sino las diferencias...

Octavio Paz. De Los signos en rotación

Afirmo que la poesía es irreductible a las ideas y a los sistemas. Es la otra voz. No la palabra de la historia ni de la antihistoria, sino la voz que en la historia dice siempre otra cosa -la misma desde el principio...


Octavio Paz. De Los signos en rotación




jueves, 20 de septiembre de 2012

STEVENS, Wallace. Ideas de orden.



STEVENS, Wallace. Ideas de orden / Wallace Stevens ; traducción de Daniel Aguirre Oteiza. – Barcelona : Lumen, 2011

Wallace Stevens (1879-1955) nació en Reading (Pennsylvania) y estudió en la Universidad de Harvard. En 1923 apareció su primera colección de poemas, Harmonium. Entre sus obras más importantes cabe destacar Ideas de Orden, El hombre de la guitarra azul y Las auroras de otoño. Sus Poemas completos merecieron el premio Pulitzer en 1954¬.

La colección de poesía de Lumen acaba de sacar a la luz Ideas de Orden. Publicado en 1936 es un libro fundamental en la poesía norteameriana, en el que Wallace Stevens conjugó las voces que eclosionaron con las turbulencias políticas y sociales que en aquella década sufrió el mundo. La dialéctica entre realidad e imaginación, central en la poética de Stevens, adquiere aquí una dimensión nueva, cifrada en el asombroso “La idea de orden en Cayo Hueso”, uno de los grandes poemas del novecientos. La extraordinaria versión de Daniel Aguirre supone una nueva lectura de un clásico que parece hablar del siglo XXI.

Texto: Lumen, 2011

Disponible en Librería Solar del Bruto

En este enlace puedes escuchar el poema leído por Solar del Bruto

jueves, 13 de septiembre de 2012

UN POEMA DE WILLIAM CARLOS WILLIAMS PARA LOS POEMAS DEL JUEVES. SOLAR DEL BRUTO





EL DESCENSO

El descenso nos llama
            como nos llamaba el ascenso.
                        La memoria es una especie
de consumación,
            una suerte de renovación,
                        incluso
de inicio, pues los espacios que abre son lugares nuevos
            habitados por hordas
                        de especies
hasta entonces impensadas,
            y sus movimientos
                        se orientan hacia nuevos objetivos
(aun cuando antes hayan sido abandonados),

Ninguna derrota es enteramente una derrota, pues
el mundo que abre es siempre un sitio
            hasta entonces 
                        insospechado. Un
mundo perdido,
            un mundo insospechado,
                        abre paso a nuevos lugares
y no hay blancura (perdida) tan blanca como el recuerdo
de la blancura  .

Con el atardecer, el amor despierta
            aunque sus sombras
                        -que dependen
de la luz del sol-
            se adormecen y se apartan
                        del deseo .

Despierta así un amor
            sin sombras
                        que ha de crecer
con la noche.

Surgido de la desesperación,
            inconcluso,
                        el descenso
despierta a un nuevo mundo
                        que es el reverso
de la desesperación.
            Para lo que no podemos lograr, lo que
se niega al amor,
            lo que perdimos por anticiparnos,
                        se abre un descenso
sin fin, e indestructible.

William Carlos Williams          

WILLIAMS, William Carlos. La música del desierto y otros poemas, (1954) / William Carlos Williams ; traducción y prólogo de Juan Antonio Montiel. – Barcelona : Lumen, 2010 (Poesía ; 184)

viernes, 31 de agosto de 2012

OYENDO LO QUE ALGUNOS DICEN PÚBLICAMENTE





RODRÍGUEZ PADRÓN, Jorge

Oyendo lo que algunos dicen públicamente : debates con la poesía española / Jorge Rodríguez Padrón.—Madrid : Calambur, 2011

Andaba perdido en la certeza –uno se angustia con mayor fiereza en la evidencia- de que la poesía actual está mal herida, de que sus representantes mediáticos, -esos que, pensaba en mi desvarío, tienen la rara suerte de aparecer  en las primeras plataformas y estamentos de divulgación cultureta, sabemos por qué es-, reflejan una percepción pobre, narrativa, de lucimiento omnisciente.
Andaba entristecido, cansado de buscar esa inmensa minoría que aflora tímidamente, que existe con dificultad, a pesar de salir temprano; que entiendo inmensamente pequeña, y que por tanto, no se ve.

Me paseaba, como de costumbre con poca suerte, por los catálogos de las editoriales y apartando leña seca, en el catálogo de Calambur me tropecé con la lúcida recopilación de debates-textos de Jorge Rodríguez Padrón “Oyendo lo que algunos dicen públicamente”.
Me llamó la atención su contracubierta –ya sabía de su luminoso concepto crítico- “el autor ha querido dilucidar las limitaciones y carencias que… han impedido el desarrollo en libertad y con el imprescindible vigor, de la poesía española de treinta y cinco años a esta parte”.
Me inquietó la aclaración: en ese sencillo agarre preliminar, estaba desarrollado mi entretenimiento, 35 años llevo leyendo poesía en este país, en esta lengua española (poesía en español, original y traducida-versionada, soy leve en idiomas) con gran esfuerzo, intentando salvar los dardos de la actualidad oficial –la que con más virulencia se muestra en cada momento-. Recuerdo cuando éramos herederos del 27 melindroso, con ojos de puridad y ritmos cancioneriles, mi ánimo se entretenía en glorificar a Gil Vicente o en perderse entre la hojarasca de cansino folklore españolísimo. Me aburrieron todos, salvo Emilio Prados y Manolo Altolaguirre (del primero me gustaban sus gafas de concha, su aire de poeta desvalido, su obra de madurez, poco debatida y que en los manuales de la época se pensara en él como poeta menor: la eterna excelencia).
Pasamos después a la poética comprometida, de todos los que nacieron después del conflicto bélico inacabado en nuestra españica. Nos hicimos poetas sociales cargados de no sé qué futuro, no lo hemos visto; y nos dejamos cercenar por varios tramos que a mí se me antojan contemporáneos, en cuanto a su descubrimiento. -La poesía no la entiendo como literatura, pero uno irremisiblemente obedece a perversiones de ordenamiento, cronológico-crematístico-. Aparecieron entre mis lecturas –sigo-, poetas de la  experiencia –la suya, endomingada y solícita-; poetas ocultos en su culterano valor, arrogándose los principios del Cántico; poetas pedantes venecianos y trasnochadores de whiskys y cultura a espuertas; y para más inri, en ese caldo me aburrieron con su dominio del estatus, poetas de una nueva sentimentalidad, que no es nueva, es sólo sentimentaloide y que sólo puede ser entendida por los que entran o quieren entrar en los márgenes incrédulos del poder, como seminaristas descreídos que aprenden los mecanismos de su proselitismo militante, para seguir domeñando almas. Esta sentimentaloidedad –valga- se ha visto en las últimas fechas asaltada por un gran dolor ante la incertidumbre. Son los mismos, es increíble, con otro sobrenombre. Otra guerra, como aquella de la Comunicación. Comunicación es al sentimentalismo lo que la incertidumbre a la creación. Pero esto último hace un guiño a la vanguardia y eso es terreno vedado.



Un desastre, esta Iberia nuestra. No obstante, estaba entre estas doloras y he de agradecer, en todo este tiempo, el descubrimiento –siempre viene desde uno, nunca desde el academicismo sabelotodo y castrante, dominador siempre- de poéticas en el margen –hablo sólo en español-, desde el último Juan Ramón, no leído por no publicado hasta muy tarde, hasta José-Miguel Ullán, pasando por Larrea, Pino, Ory, Cirlot (denostado por los señoritos del 50), Claudio Rodríguez, algún Valente;  toda la poética latinoamericana, especialmente Westphalen, Paz, Gelman, Juarroz….

Y otro regusto sería la aportación de editoriales como Amargord, Visor (de tanto disparo, alguno acierta), Tusquets (1 entre 50), Vaso Roto (gran labor de traducción), Calambur (salvo las publicaciones alimenticias), Pre-Textos, esta última con aportaciones brillantes de Mariano Peyrou y Marcos Canteli, entre otros.


Estas veleidades – me disculpo por el enraizamiento- me asaltaron, sólo con ver la portadilla del libro de Rodríguez Padrón, me lo compré y no pude dejar de leer con gran interés todo lo que algunos habían dicho públicamente, pero que sólo quien oye con sensibilidad, ironía y necesaria incertidumbre, puede recoger.
Es una suerte poder leer esta obra. Es una lástima que no esté entre los libros más vendidos, ofertados, regalados, leídos. Pero ya se sabe la inmensa minoría siempre.
Me permito extraer varios pensamientos y una conclusión, que jalonan el libro desde la primera mayúscula enfrentándose a la poética más literaria y acomodaticia.

Sobre los poetas:

… Aquí, hoy, los poetas son unos escritores más, tentados por la vanidad natural que al oficio de la palabras los inclina (no de otra manera se puede ser escritor); pero tentados, sobre todo, por el mercado… lobbies políticos e intelectuales. La escritura y el pensamiento domados. Resulta ya muy difícil recuperar su independencia crítica, cuando tanta pérdida exige a quienes piensan y quienes escriben para hacerlo en total libertad… (pag. 92-93)

…dicen Juan Ramón, dicen Antonio Machado. Pero de este último, el pobre, qué ha sido de él. Que lo tienen como el santo patrón del pueblo, para pasearlo en todas las romerías… (pag. 251)


Sobre la poesía:

…De ahí que el discurso [poético] se atrinchere en ese conservadurismo que venimos señalando, lo que quiere decir que se pone al servicio de una palabra dominante, secuestradora de los significados, siempre dispuesta a decir la realidad, pero sin atreverse a nombrar el mundo. Nada casual, en consecuencia, que se siga reforzando el carácter narrativo (prosaico) de la escritura poética y que se defienda como el único modelo posible; y que –además- quienes denuncian tal desafuero sean silenciados al considerársele intrusos… (pag. 66).
… sólo cuando se consigue nombrar el mundo es cuando se habla la pura lengua; sólo con esa operación se llega al verdadero conocimiento que la poesía inaugura… (pag. 94)

Sobre la crítica:

… nuestra crítica no considera necesario leer (entiéndase: entrar en debate con la obra) y, mucho menos, pensar; con dar cuenta de lo sucedido (de lo publicado) y aderezarlo con ciertas acotaciones favorables, favorecedoras de la difusión de los libros, y de los autores naturalmente, da por cumplida su función. Pues, de algún modo, actuar así le proporciona –también a ella- un prestigio seguro y un determinado poder a los críticos, para andar a sus anchas por la vida social, hoy mediática en exclusiva, de la literatura… (pag. 191)

Conclusión:

… yo no me reconozco en la poesía que leo, no me identifico con esa escritura ni veo que ahonde en la herida de mi tiempo; como –por desventura- tampoco me reconozco en esta sociedad a la que dicen pertenezco, ni a este tiempo que me ha tocado vivir, movidos –el uno y la otra- por la voracidad del consumo y corroídos por la vulgaridad… no por ello pierdo del todo la fe. Y menos en la poesía. La prueba es que estoy aquí, y aporto apenas unos pocos motivos para la disidencia en mi empeño de dilucidar la diferencia…(pag. 317)

Mucho más en la obra…


martes, 8 de mayo de 2012


         
             
                       Paseos I


                                                  El paisaje es al lenguaje
                                                  lo que el surco a la voz
                                                                  una cuestión de favores.
                                                                                           P.S.

En el paseo no es perceptible
         pero el movimiento circular
         refleja una tensión mayor
         y necesito saber
         si el parloteo de las ruedas   
         afecta y condensa

         No puedo por mi condición
         deshacer esa bobina
                   de gestos y aire
                   pero tampoco es cuestión
                            de esconderlo

A un estímulo
         rebota un pensamiento
         está criado todo
                   en los márgenes

         Hileras de patatas
                   y brotes del oficio

         La misma cantinela
                   sobre el soto del agua
                   para distribuir
                   la gota que da el rocío

Y si a una idea
         se doblega la voz
         por el sendero alante
                   no cabe respuesta
                   o no me siento capaz

Una decisión que no es única
como tampoco perdurable
pero permite distribuir
                   la espera

El resto son ovillos
         por tejer

No hay más desplazamiento
         y si es sincero
         la necesidad de trasladarse
         la vemos limitada
         a un desahucio temporal

         puesto que todo itinerario
                   es un abandono

         y uno no lleva nunca
                   más de lo que es
        
                       Agustín Caruana 

miércoles, 28 de marzo de 2012

Sol-ar


Mira
con esta misma referencia
         se puede comenzar

unos cuantos libros
         en un pequeño almacén
                   sobre unos estantes

Será una justificación
                   lo que tu esperas
         pero no hay alternativas
         se queda uno esperando

porque tienes cosas en la cabeza
         o porque te falta ruindad

Y a lo mejor vender las sobras
         nos permite flotar

como cuando era verde y turbia
         la destreza con que manejabas
         el flotador esos veranos
         en soledad vigilada
                            sin ser de noche
         cubierta de arena
         con los cubos y las palas reducidas
         similares a las de obreros
                            para edificar
         pensamientos de plástico
                   obras endebles
                            que aprendimos a hacer

Campanas de arena
         goterones sobre el tejado
         mientras la araña teje   con decisión
                   en el marco de la puerta

para filtrar la disposición y la demanda
         que algunos muestran sin complejos

porque se han creado una necesidad
         alguien comentó
                   algunos por escrito
                            otros de viva voz

y comenzó la búsqueda

Son tantos los nacimientos

Y encontrar después de largo tiempo
         la justificación   
         de tus quehaceres

Es fácil pensar
         que el crecimiento intelectual
         viene cimentado
         o se sustenta en la lectura

A veces cuando me desvelo
         corro la cortina
                   y en la calle no hay luz

Me quedo esperando
         el movimiento de las ramas  
                   en el cristal

Sobre el amanecer hay varias disposiciones
         algunas de lógica consecuencia
         sobre dilataciones                  
                   y corrientes de aire

Una necesidad de comenzar el día
         con buen pie       
                   eliminando las recetas mágicas

Pero ahora no tenemos
                   soluciones
Se puede valorar
         sobre un mapa-mundi
                            las ofertas
         y acrecentar nuestro dispendio
         enviando libros a discreción
         de forma aleatoria
        
tenemos nombres
         una cartera de clientes
                   y no sería complicado
                            adivinar los gustos

Un camino sería
         recorrer la costera
y otro retomar por el río
         sobre el montante de cañas
hasta cierta confluencia
         por allí la distribución del agua
         nos hace generosos
aunque no se entienda
         la tradición que supone
                   repartir la hacienda
                            y perder el labrantío

Otras formas llegarán

Recibiremos luego al contratista              
         es necesario que firme 
                   el fin de obra
         para dar carpetazo
                   o por finalizada
                            toda la inoperancia
                            que hemos demostrado

Pero antes debemos permitir
         que sepan dónde estamos


                                 Agustín Caruana Richarte



martes, 17 de enero de 2012

Segundas partes siempre fueron mejores. Repetimos.

En el Café del Mar Mediterráneo de Puente Tocinos (Murcia). A las 9 h. día 17 de enero.


lunes, 9 de enero de 2012

Lectura de poemas en el Café del Mar Mediterráneo de Puente Tocinos

Mañana Martes 10 de Enero en el Café del Mar Mediterráneo de Puente Tocinos
Juan de la Cruz hará un recorrido por la poesía contemporánea.


Poemas de José Watanabe, J.L. Borges, Juan Gelman, Antonio Gamoneda, Robert Duncan, etc. que nos han acompañado en la sección de Poemas del Jueves.

Ver evento.